Modelo SAMR. ¿Cómo utilizar e integrar tecnología en sus clases?



Utilizar nuevas tecnologías en el proceso de aprendizaje no se trata de emplear las herramientas más sofisticadas, se trata de ser consciente de la gama de opciones y elegir la/s estrategia/s adecuadas para la clase. El mayor obstáculo para enseñar online probablemente no sea la tecnología, ya que esta "puede tener un impacto muy positivo en el rendimiento de los estudiantes" y, según un estudio realizado en 2016, mejora el aprendizaje de los alumnos y permite evaluar de manera más eficiente. El gran problema es cómo integrar esta tecnología: más allá de la gran cantidad de herramientas disponibles, los mismos investigadores identificaron que “una inadecuada capacitación sobre tecnología y su posterior aprendizaje" son el principal obstáculo para utilizarla de manera productiva en las aulas. Dada la aparición del Coronavirus, se aceleró drásticamente el proceso de integración de tecnología en las aulas, ya que los directivos y docentes de todo el país tuvieron que apresurarse a cambiar el tipo de planificación y enseñanza para poder dictar clases de manera online. La principal pregunta que debe hacerse como maestro es, si realmente está integrando tecnología a sus clases y de qué tipo. Es una pregunta de gran importancia, ya que es probable que en un mundo posterior a la pandemia, haya un gran crecimiento del aprendizaje digital, incluso cuando vuelva a la escuela física y aproveche nuevamente las oportunidades cara a cara. El aprendizaje efectivo en cualquier contexto o ambiente requiere un diseño apropiado, un manejo correcto y por supuesto una pedagogía acorde. El modelo SAMR desarrollado por el Dr. Ruben Puentedura se propone ayudar a los docentes a diseñar, desarrollar e integrar tecnologías de educación para alcanzar altos niveles de aprendizaje.

El modelo SAMR describe cuatro niveles de integración de la tecnología que mejora en complejidad y efecto desde una simple S-ustitución, donde no cambia tanto su función, pasando por un A-umento y una M-odificación, hasta una compleja R-edefinición donde la tecnología puede proporcionar oportunidades para crear cosas que no serían posibles sin el uso de tecnología. Al cambiar a un formato online, los docentes se van a centrar principalmente en los dos primeros niveles, que implican reemplazar los materiales tradicionales con los digitales: convertir lecciones y trabajos prácticos en papel a PDF y publicarlas en línea, o grabar clases en video y ponerlas a disposición de sus alumnos en una lección asincrónica, por ejemplo. Estos son pasos importantes, especialmente para los docentes que enseñen de manera online por primera vez y para sus estudiantes, ya que en las clases donde integre este tipo de modelo, encontrará usos más novedosos e inmersivos para la tecnología. En otras palabras, son creadores y editores de su propio trabajo. El modelo SAMR, puede ser pensado como una escalera que le va a permitir visualizar su planificación docente y así poder llegar a la cima. El primer escalón es sustituir un proceso por otro que use tecnología; luego podrá moverse al siguiente cambiando un poquito el proceso; seguidamente modifique todo el programa para aprovechar al máximo la tecnología. Recuerde que en una buena integración tecnológica no se trata de vivir en la cima del modelo SAMR; se trata de ser consciente de la variedad de opciones y elegir la/s estrategia/s correcta para impartir la lección en cuestión. Aquí hay una mirada más cercana en cada nivel del modelo. El mismo se basa en un modelo de dos capas y cuatro niveles: MEJORA: Sustitución: La tecnología se aplica como un elemento sustitutorio de otro preexistente, pero no se produce ningún cambio metodológico. Durante esta fase, la tecnología en el aula actúa como un sustituto directo de la herramienta, pero la lección no tiene un cambio funcional. Un ejemplo de este estadio podría ser que le haga crear a sus alumnos un texto con un procesador (Word) o de un mapa mental con cualquier otra herramienta. El objetivo aquí es mantener las cosas simples. Puede escanear sus clases y hojas de trabajo, convertirlas en PDF y luego publicarlas en la plataforma de Blended para que los alumnos puedan verlas y continuar con la clase. Además, puedes realizar clases a través de un servicio de videoconferencia como Zoom o Hangouts meet, el link que genere la herramienta, también puedes compartirlo con los estudiantes a través de Blended . Aumento: La tecnología se aplica como un sustituto de otro sistema existente pero se producen mejoras funcionales. A través de la tecnología y sin modificar la metodología, se consigue potenciar las situaciones de aprendizaje. Pedirle a sus alumnos que busquen información empleando un motor de búsqueda (Google) es un claro ejemplo de este estadio. TRANSFORMACIÓN: Modificación: A través de las tecnologías se consigue una redefinición significativamente mejor de las tareas. Se produce un cambio metodológico basado en las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). A través de aplicaciones sencillas, puede solicitarle a los alumnos que realicen nuevos contenidos y presenten la información integrando distintas tecnologías. Por ejemplo, un alumno realiza un vídeo en Youtube resumiendo un libro y sus compañeros comentan y debaten puntos claves del mismo. Redefinición: Se crean nuevos ambientes de aprendizaje, actividades, etc. que mejoran la calidad educativa y que sin su utilización serían impensables. Aquí, los alumnos pueden crear materiales audiovisuales que recogen lo que han aprendido como proyecto de trabajo y que resultan de utilidad fuera de la clase. Por ejemplo, la puesta en marcha de un proyecto para crear un patio perfecto para el colegio. Allí los alumnos pueden usar las redes sociales para difundir el proyecto y obtener financiación, herramientas de diseño gráfico para elaborar planos, herramientas ofimáticas para calcular costes, vídeo para difundir el proceso y los resultados, etc. También pueden realizar excursiones virtuales, como la selva amazónica, el Louvre o las pirámides egipcias. Invitar al autor de un libro a conversar, a través de videollamada, sobre su trabajo y responder preguntas. Para poder movernos en estos niveles e ir ascendiendo en el modelo SAMR, Puentedura propone una serie de cuestiones: Sustitución: ¿Qué puedo ganar si sustituyo la tecnología antigua por la nueva? Paso de la fase de Sustitución a la de Aumento: ¿He añadido alguna nueva una funcionalidad en el proceso de enseñanza/aprendizaje que no se podía haber conseguido con la tecnología más antigua en un nivel fundamental? ¿Cómo mejora esta característica a mi diseño instruccional? Paso de la fase de Aumento a la fase de Modificación: ¿Cómo se ve afectada la tarea que se va a realizar? ¿Esta modificación dependerá del uso de la tecnología? ¿Cómo afecta esta modificación a mi diseño instruccional? Paso de la fase de Modificación a la de Redefinición: ¿Cuál es la nueva tarea? ¿Va a sustituir o complementar las que realizaba anteriormente? ¿Estas transformaciones sólo se realizan si aplico las nuevas tecnologías? ¿Cómo contribuye a mi diseño? MÁS ALLÁ DEL MODELO SAMR Finalmente, considere que este modelo lo ayudará a utilizar la tecnología para fortalecer las relaciones con los estudiantes. Recuerde, una vez más, que el objetivo no es utilizar la herramienta más sofisticada, sino encontrar la adecuada para llevar a cabo el trabajo. Sin embargo, lo más importante es que pueda reflexionar de qué manera está integrando la tecnológica en sus clases, por esto les dejamos algunas preguntas para considerar: ¿Cómo puedo mejorar mi lección usando la tecnología? ¿Cómo puedo involucrar y empoderar a los estudiantes a través de la tecnología?

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